Gestión de expedientes: deja de teclear datos que ya están en tus documentos
Conectas tu Drive, OneDrive o el servidor del despacho una vez. A partir de ahí, cada escrito que entra trae dentro la mitad de la información que después te piden rellenar a mano. ADOIA la lee, te la propone y tú confirmas.
El expediente no se rellena: se cuenta
Abres un expediente nuevo y tienes delante un formulario. Órgano, procedimiento, número de autos, NIG, cuantía, partes, posición procesal. 18 campos que rellenar antes de empezar a trabajar.
Y lo incómodo es que todos esos datos están dentro de los documentos que acabas de recibir. Están en la admisión a trámite, en la demanda, en la hoja de encargo. Alguien los escribió ya. Y aun así te toca volver a escribirlos.
Eso no es trabajo de abogado. Es trabajo de transcribir.
Los documentos llegan a su sitio y el expediente se completa
Una sentencia, un auto, una demanda, un contrato, una escritura, un informe pericial, el atestado de un siniestro o la hoja de encargo. ADOIA reconoce qué tiene delante y extrae lo que ese documento contiene.
De ahí salen las propuestas para el expediente:
- Las partes, con su papel en el asunto
- El órgano, el procedimiento y el número de autos
- El NIG, el número de ejecución y el de apelación
- La cuantía y los intereses
- El área jurídica y la materia
- El cliente que factura, la iguala y el turno de oficio, desde la hoja de encargo
- En siniestros: aseguradora, póliza y las fechas de siniestro y denuncia
25 campos · se proponen solos
25 campos del expediente se proponen solos. El resto lo sigues decidiendo tú.
Y no se inventa expedientes ni decide qué asunto es nuevo: los expedientes los abres tú. Lo que hace ADOIA es que, una vez abierto, deje de ser un formulario.
Propuesto no es lo mismo que validado
Esto es lo que separa una herramienta útil de una que te mete un error en el expediente sin avisar.
Cada dato que ADOIA propone llega con su nivel de certeza —alta, media o baja— y se muestra como propuesta hasta que alguien lo acepta o lo corrige. Solo entonces pasa a validado.
Ningún campo con efecto se escribe sin que una persona lo confirme. En cargas grandes hay aceptación por lotes, pero nunca aceptación silenciosa.
Ninguna herramienta acierta el 100%, y la nuestra tampoco. Por eso nada se escribe sin que tú lo confirmes: es lo que permite proponer mucho sin obligarte a revisar el expediente entero por si acaso.
La cronología, sin construirla
A medida que se sincronizan documentos, ADOIA construye la línea de tiempo del asunto: qué pasó, cuándo y con qué documento se sostiene cada hito.
Y el mapa de relaciones: quién es quién en el expediente —cliente, contraparte, órgano, peritos— y cómo se conectan entre sí.
Las dos se generan solas. No hay que mantenerlas.
Para qué sirve en la práctica: cuando vuelves a un asunto 3 semanas después, no tienes que abrir la carpeta y releer la admisión a trámite para acordarte de qué juzgado te tocó.
Preguntas frecuentes
No. Conectas tu repositorio, los documentos se sincronizan y ADOIA propone los campos que puede leer de ellos. Confirmas lo que esté bien y corriges lo que no.
No. Conectas Google Drive, SharePoint, OneDrive o el servidor del despacho una vez, y a partir de ahí todo lo que añadas en tus carpetas habituales se sincroniza solo. También puedes subir un documento suelto si lo necesitas.
Nada queda escrito sin tu confirmación. Cada propuesta viene con su nivel de certeza y se corrige de un clic. Los campos con efecto no admiten aceptación silenciosa.
Sí, y también el mapa de relaciones entre las partes. Se actualizan a medida que entran documentos, sin que tengas que mantenerlos.
Sí. Hay un catálogo base y el despacho puede añadir sus propios valores.
Pruébalo con un expediente real
Conecta la carpeta de un asunto que ya tengas y mira cuánto se completa solo.
Prueba guiada de 15 días · Sin tarjeta · Sin permanencia