Busca en tus documentos por lo que dicen, no por cómo se llaman
Preguntas en tus propias palabras y ADOIA te lleva al documento y al párrafo. Sin recordar el nombre del archivo, ni en qué carpeta acabó, ni quién lo guardó.
El documento está. El problema es encontrarlo
Sabes que en algún sitio hay una cláusula de no competencia con una redacción que funcionó bien. La usasteis hace 2 años, en un contrato de un cliente que ya no está.
Para encontrarla tienes que acordarte de qué cliente era, de qué año y de cómo llamó al archivo la persona que lo guardó. 3 cosas que no tienen por qué estar en tu cabeza.
El buscador del ordenador no te ayuda, porque busca en el nombre del fichero. Y el nombre del fichero rara vez dice lo que hay dentro.
Preguntas, y te lleva al párrafo
Escribes lo que buscas como se lo dirías a alguien del despacho: «la cláusula de no competencia de dos años que usamos en los contratos de distribución».
ADOIA busca por significado, no por coincidencia exacta de palabras. Da igual que el documento diga «pacto de no concurrencia» y tú hayas escrito otra cosa: si es lo mismo, aparece.
Y no te devuelve una lista de ficheros para que los abras uno a uno. Te lleva al documento y al fragmento concreto.
Por significado · no por nombre
Y mientras escribes, te sugiere
La barra de búsqueda propone consultas a partir de 3 cosas: lo que tú has buscado antes, un catálogo que ADOIA genera con la documentación de tu propio despacho, y un repertorio de consultas jurídicas habituales.
Sirve sobre todo al principio, cuando todavía no sabes qué se le puede pedir.
Y si tienes una duda, se la preguntas
Seleccionas un conjunto de documentos —un expediente, una carpeta, los resultados de una búsqueda— y preguntas sobre ellos.
«¿Qué plazo de preaviso pactamos con este proveedor?». «¿Dónde se dice algo sobre la penalización por retraso?».
Cada respuesta viene con el documento del que sale. No es una IA opinando: es tu documentación respondiendo, y puedes comprobar de dónde viene cada afirmación.
Y si lo que quieres es redactar, lo nota
Si a mitad de la conversación escribes «redáctame un recurso de apelación con esto», ADOIA entiende que has dejado de preguntar. En lugar de responderte, te pasa al editor con el tipo de documento y el título ya propuestos, y con los documentos de la conversación como contexto.
No hay que salir, buscar la plantilla y volver a explicar el caso.
Qué me han cambiado exactamente
Recibes la contrapropuesta de un contrato y tienes que averiguar qué han tocado. Es de las tareas que más tiempo consumen y menos criterio requieren.
ADOIA compara las dos versiones y te da la lista de cambios, apartado por apartado, con el texto de antes y el de después.
Y encima de esa lista hay un análisis del alcance: qué cambios importan y cuáles son de redacción.
Cambios calculados · análisis verificado
El informe se exporta a Word, con lo eliminado tachado en rojo y lo añadido subrayado en verde.
Preguntas frecuentes
No. ADOIA busca por lo que los documentos dicen, no por su nombre ni por la carpeta donde estén.
Aparece igual. La búsqueda entiende que «pacto de no concurrencia» y «cláusula de no competencia» son lo mismo.
De tus propios documentos, y cada respuesta indica de cuál. Puedes abrir la fuente y comprobarlo.
Sí. Eliges sobre qué documentos buscas o preguntas: todo el despacho, un expediente, una carpeta o una selección.
Está diseñado justo para que no pase. El análisis no ve los documentos, solo la lista de cambios que se ha calculado antes; y cualquier hallazgo que cite un cambio inexistente se descarta antes de mostrarse.
Sí. Desde la conversación puedes pedir que se redacte un documento, y ADOIA lo lleva al editor con el tipo propuesto y con los documentos de la conversación como contexto.
Sí, se exporta como informe, con lo eliminado tachado y lo añadido marcado.
Busca algo que sepas que tienes
Piensa en un documento que te costaría encontrar hoy. Te enseñamos cuánto tarda ADOIA.
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