Redacta a partir de lo que ya tienes, no de una plantilla en blanco
ADOIA parte de tus propios documentos y de lo que ya has hablado del caso. Tú escribes; lo que se elimina es volver a empezar cada vez.
Cada escrito empieza buscando el anterior
Tienes que redactar una contestación. Lo primero que haces no es escribir: es abrir la carpeta de otro asunto parecido, encontrar el escrito que salió bien, copiarlo y empezar a cambiar nombres.
Media hora antes de la primera frase propia.
Y si lo que copias es de hace 2 años, tocará revisar si lo que decía sigue valiendo.
La primera versión es tu documento, tal cual
Eliges un documento de partida y ADOIA abre la redacción con su texto exacto, sin reescribirlo.
Eso importa más de lo que parece: no empiezas con una versión «mejorada» que tienes que revisar entera para ver qué te han cambiado. Empiezas con lo que ya habías escrito, y a partir de ahí decides tú.
Tu texto · sin reescribir
Lo que ya has contado del asunto no se pierde
Si estás preguntando sobre un expediente y en algún momento escribes «redáctame un escrito de oposición con esto», ADOIA abre la redacción con un resumen de toda la conversación, no solo de tu última frase.
Ahí van los hechos que han salido, lo que estás pidiendo, los plazos mencionados y los datos que faltan.
Si algo no cuadra, te lo dice antes de crear nada
El documento de partida se analiza antes de que exista la redacción. Si hay un problema, lo sabes en ese momento, no con el escrito ya creado y a medias.
Y cada redacción guarda sus versiones: quién escribió qué y cuándo. Si 2 personas del despacho tocan el mismo documento a la vez, el sistema avisa en lugar de dejar que uno pise el trabajo del otro.
No todo lo que se redacta es de todo el despacho
Cada redacción tiene declarado quién puede verla. Un escrito en borrador de un asunto delicado no tiene por qué estar disponible para todo el mundo.
Y toda redacción queda registrada en la actividad del expediente: qué se generó, cuándo y quién lo hizo.
Preguntas frecuentes
No. La primera versión es tu documento tal cual, sin reescribir. A partir de ahí decides tú qué cambiar.
ADOIA lo lee como si los cambios estuvieran aceptados, que es lo que normalmente quieres. Muchos extractores se saltan el texto insertado y devuelven el documento como si los cambios se hubieran rechazado.
Sí. Si pides que se redacte algo a mitad de la conversación, la redacción se abre con un resumen de todo lo hablado: los hechos, lo que pides, los plazos y los datos que faltan.
El resumen puede salir más pobre, pero los documentos de referencia y el expediente al que pertenece la redacción se calculan aparte, no los decide el modelo. Nunca vas a encontrarte una redacción colgando del expediente equivocado.
El sistema avisa del conflicto en lugar de dejar que uno pise el trabajo del otro.
Sí. Cada una lleva declarado quién puede verla, y queda registrada en la actividad del expediente.
Redacta el próximo escrito desde el anterior
Trae un escrito que hayas hecho y un asunto nuevo. Te enseñamos por dónde empieza ADOIA.
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